¿Qué haremos?

En el día de Pentecostés, después de escuchar la predicación acerca de Jesucristo, la multitud fue compungida de corazón y preguntó: “¿Qué haremos?”. La respuesta de Pedro en Hechos 2:38 presenta un llamado claro al arrepentimiento, al bautismo en el nombre de Jesucristo y a recibir el don del Espíritu Santo.

30 de agosto de 2026

Hechos 2:37-39

## ¿QUÉ HAREMOS?


### Texto principal: Hechos 2:37-39


“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?”


Esta es una de las preguntas más importantes que encontramos en el libro de Hechos:


¿QUÉ HAREMOS?


No fue una pregunta hecha por personas indiferentes.


Fue la pregunta de hombres que acababan de escuchar la predicación acerca de Jesucristo y habían sido tocados profundamente en sus corazones.


Pedro les había hablado de Jesús.


Les habló de su muerte.


Les habló de su resurrección.


Y finalmente declaró:


“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.”


Hechos 2:36


Cuando escucharon esto, algo ocurrió dentro de ellos.


La Palabra llegó a sus corazones.


Y preguntaron:


“Varones hermanos, ¿qué haremos?”


## 1. CUANDO LA PALABRA TOCA EL CORAZÓN


Hechos 2:37 dice:


“Al oír esto, se compungieron de corazón...”


La predicación de la Palabra de Dios debe llevarnos más allá de simplemente escuchar.


Aquellos hombres entendieron que necesitaban responder.


No preguntaron:


¿Qué harán los demás?


Preguntaron:


¿QUÉ HAREMOS?


La salvación requiere una respuesta personal.


Nadie puede arrepentirse por ti.


Nadie puede ser bautizado por ti.


Nadie puede tomar tu decisión de seguir a Jesucristo.


Llega un momento cuando cada persona debe preguntarse:


¿Qué voy a hacer yo con Jesucristo?


## 2. PEDRO TENÍA UNA RESPUESTA


La multitud hizo una pregunta directa y Pedro dio una respuesta directa.


Hechos 2:38:


“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”


Pedro no les dijo:


Váyanse a sus casas y piénsenlo.


Tampoco les dijo que solamente aceptaran intelectualmente lo que habían escuchado.


Les mostró cómo responder al evangelio.


ARREPENTÍOS.


BAUTÍCESE CADA UNO DE VOSOTROS.


EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO.


Y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO.


## 3. “ARREPENTÍOS”


Lo primero que Pedro mencionó fue el arrepentimiento.


Arrepentirse no significa solamente sentir tristeza.


El verdadero arrepentimiento comienza cuando reconocemos nuestra condición delante de Dios y decidimos volvernos a Él.


Es decir:


Señor, reconozco que te necesito.


Reconozco mi pecado.


No quiero continuar viviendo apartado de ti.


Quiero cambiar mi dirección y seguirte.


Jesús también predicó acerca del arrepentimiento.


El evangelio nos llama a abandonar el viejo camino y comenzar una nueva vida con Dios.


Pero Pedro no terminó diciendo:


“Arrepentíos.”


Continuó.


## 4. “BAUTÍCESE CADA UNO DE VOSOTROS”


El mensaje fue personal.


“Cada uno de vosotros.”


El bautismo no era presentado como algo solamente para líderes, apóstoles o personas especialmente religiosas.


Aquellos que recibieron la Palabra respondieron siendo bautizados.


Hechos 2:41 dice:


“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados...”


Pero debemos observar algo todavía más importante.


Pedro especificó el nombre.


## 5. “EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO”


Pedro dijo:


“...bautícese cada uno de vosotros EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO...”


¿Por qué aparece el nombre de Jesús?


Porque Jesús era el centro del mensaje que Pedro acababa de predicar.


Jesús murió.


Jesús resucitó.


Jesús es Señor y Cristo.


Y cuando examinamos el libro de Hechos encontramos nuevamente el nombre de Jesús relacionado con el bautismo.


En Samaria:


Hechos 8:16 habla de personas bautizadas en el nombre del Señor Jesús.


En la casa de Cornelio:


Hechos 10:48 muestra que Pedro mandó que fueran bautizados en el nombre del Señor.


En Éfeso:


Hechos 19:5 declara:


“Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.”


Jerusalén.


Samaria.


La casa de Cornelio.


Éfeso.


Una y otra vez encontramos el nombre de Jesús.


No podemos tratar el nombre de Jesucristo como algo sin importancia.


Hay poder, autoridad y salvación en el nombre de Jesús.


## 6. “Y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO”


La respuesta de Pedro no terminó con el agua.


Pedro anunció una promesa:


“...y recibiréis el don del Espíritu Santo.”


Ese mismo día, antes de que Pedro predicara, los discípulos habían experimentado el cumplimiento de la promesa.


Hechos 2:4 dice:


“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo...”


Ahora Pedro les estaba diciendo a quienes escuchaban:


Esta promesa también es para ustedes.


Pero quizás alguien podría preguntar:


¿Aquella promesa fue solamente para las personas que vivieron en aquel tiempo?


Pedro respondió esa pregunta inmediatamente.


## 7. LA PROMESA TAMBIÉN ES PARA NOSOTROS


Hechos 2:39:


“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”


¡Qué declaración!


PARA VOSOTROS.


PARA VUESTROS HIJOS.


PARA LOS QUE ESTÁN LEJOS.


PARA CUANTOS EL SEÑOR LLAMARE.


La distancia no elimina la promesa.


El paso del tiempo no elimina la promesa.


La promesa continúa alcanzando a aquellos que Dios llama.


## 8. LA PREGUNTA SIGUE VIGENTE


Han pasado muchos años desde aquel día de Pentecostés.


Pero la pregunta continúa siendo relevante:


¿QUÉ HAREMOS?


Cuando escuchamos que Jesucristo murió y resucitó...


¿Qué haremos?


Cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios...


¿Qué haremos?


Cuando la Palabra toca nuestro corazón...


¿Qué haremos?


No basta con admirar a Jesús.


No basta con conocer historias acerca de Jesús.


No basta con escuchar una prédica acerca de Jesús.


Tenemos que responder.


## 9. ¿QUÉ HARÁS TÚ?


Ahora la pregunta deja de ser solamente la pregunta de aquella multitud.


Se convierte en una pregunta personal:


¿QUÉ HARÁS TÚ?


Quizás has escuchado acerca de Dios durante toda tu vida.


Quizás perteneces a una iglesia.


Quizás conoces muchos versículos.


Pero hoy la pregunta es:


¿Has respondido tú al evangelio?


¿Te has arrepentido?


¿Has sido bautizado en el nombre de Jesucristo?


¿Has recibido el don del Espíritu Santo?


No permitas que esta sea simplemente otra prédica que escuchaste.


Busca a Dios.


Examina las Escrituras.


Y responde a su llamado.


## CONCLUSIÓN


En Hechos 2, miles de personas escucharon la Palabra.


Pero aquellos que la recibieron hicieron algo.


Hechos 2:41 dice:


“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados...”


La pregunta fue:


¿QUÉ HAREMOS?


Y la respuesta de Pedro fue:


ARREPENTÍOS.


BAUTÍCESE CADA UNO DE VOSOTROS EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO.


Y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO.


Hoy la pregunta es para nosotros.


¿Qué haremos con la Palabra que hemos escuchado?


¿Qué haremos con el nombre de Jesús?


¿Qué haremos con el llamado de Dios?


Y finalmente:


¿QUÉ HARÁS TÚ?

Referencias bíblicas: Hechos 2:37-39

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